Un estudio publicado en la revista Frontiers in Human Neuroscience encontró que el consumo frecuente de pornografía en internet se relaciona con cambios en la comunicación entre áreas del cerebro vinculadas con las emociones, la toma de decisiones y algunos procesos de atención.
Palabras claves: Pornografía; Cognición; Espectroscopía funcional de infrarrojo cercano (fNIRS).
Por: Jannys Rodríguez. Periodista de ATTUÁ/ julio, 2026

Imagen generada por IA (Gemini).
Investigadores del Chengdu Medical College, en China, publicaron en 2025 un estudio en la revista científica Frontiers in Human Neuroscience para explorar la relación entre el consumo frecuente de pornografía en internet y la actividad cerebral. Para ello compararon a estudiantes universitarios con distintos niveles de consumo mientras observaban un video pornográfico, evaluando la actividad de diferentes regiones del cerebro mediante espectroscopía funcional cercana al infrarrojo (fNIRS), así como sus respuestas cognitivas, emocionales y fisiológicas.
Los resultados mostraron que las personas que consumían pornografía con mayor frecuencia presentaban diferencias en la forma en que algunas regiones del cerebro se comunicaban entre sí, especialmente aquellas relacionadas con las emociones, el control de los impulsos y la toma de decisiones. Además, después de ver vídeo porno, obtuvieron peores resultados en una prueba que evalúa la capacidad de concentrarse y responder correctamente. Los investigadores también observaron una mayor excitación sexual y reacciones emocionales más marcadas en este grupo.
El estudio encontró que quienes consumían pornografía con mayor frecuencia reportaban mayores niveles de placer y excitación durante la visualización del contenido. Pero quizá el hallazgo más interesante fue que los investigadores identificaron algunas similitudes con patrones observados en estudios sobre conductas adictivas, especialmente en zonas del cerebro relacionadas con la sensación de recompensa, el autocontrol y las emociones. Aun así, los autores aclaran que se necesitan más investigaciones para confirmar estos resultados.
Los autores concluyen que es necesario continuar estudiando este fenómeno para comprender mejor sus posibles implicaciones sobre la salud mental y el comportamiento. Más que ofrecer respuestas definitivas, esta investigación aporta nuevas pistas sobre una conducta cada vez más presente en la vida digital y que aún plantea muchas preguntas para la ciencia.

Pornografía: Contenido pornográfico en internet cuyo consumo frecuente fue analizado para estudiar su relación con la actividad cerebral, la cognición y la regulación emocional.
Cognición: Conjunto de funciones evaluadas en el estudio mediante pruebas de atención y control ejecutivo para analizar el rendimiento de los participantes después de observar contenido pornográfico.
Espectroscopía funcional de infrarrojo cercano (fNIRS): Técnica utilizada en la investigación para registrar la actividad cerebral y analizar la comunicación entre distintas regiones del cerebro durante la observación de contenido pornográfico.
