Un proyecto de la Universidad Tecnológica de Bolívar estudió la relación entre la ansiedad y la cognición social en estudiantes universitarios a partir de pruebas cognitivas y señales del cerebro y del cuerpo. Una mirada que une psicología, ingeniería biomédica e inteligencia artificial para entender mejor cómo respondemos ante las emociones.
Palabras clave: : Ansiedad, cognición social, reconocimiento de emociones, teoría de la mente, potenciales evocados, computación afectiva.
Por: Equipo periodístico ATTUÁ / septiembre, 2026

Imagen generada con IA (Gemini).
La ansiedad puede aparecer cuando tenemos miedo, enfrentamos incertidumbre o vivimos un cambio importante. A veces se queda en los pensamientos. Otras veces también se siente en el cuerpo. El corazón se acelera, las manos sudan o aparece una sensación de alerta.
La ansiedad también puede influir en la manera en que entendemos lo que pasa a nuestro alrededor. Puede tener relación con la forma en que reconocemos las emociones de otras personas, interpretamos lo que piensan y respondemos ante ellas.
Comprender esta relación fue el propósito de un proyecto financiado por la Dirección de Investigación de la Universidad Tecnológica de Bolívar. El trabajo estuvo liderado por la doctora Sonia Contreras, junto con Yina Cabarcas, Karol Gutiérrez, Kiara Campo y Eder Quiñones.
Entender a los demás también hace parte de nuestra vida cotidiana
La cognición social nos ayuda a entender a otras personas a partir de lo que vemos, escuchamos y percibimos. Gracias a ella podemos reconocer una emoción, interpretar lo que alguien piensa y comprender sus acciones.
Dentro de este proceso está la Teoría de la Mente. Esta capacidad nos permite comprender que otras personas tienen pensamientos, creencias y emociones propios, que pueden ser diferentes de los nuestros.
El proyecto se interesó por esta relación porque investigaciones citadas en su revisión de literatura habían encontrado vínculos entre la ansiedad social y algunos procesos de cognición social. En personas con ansiedad no patológica, esta relación todavía no estaba clara.
La pandemia hizo que este tema estuviera más cerca de la vida de muchos estudiantes. El proyecto cita un estudio con 128 estudiantes de la Universidad Tecnológica de Bolívar. El 68,8 % presentó niveles de distrés que iban de moderados a muy altos, junto con sentimientos de ansiedad y desesperanza.
Lo que sentimos también puede verse en el cuerpo
Las emociones no ocurren solo en nuestra mente, también pueden producir cambios físicos que suceden sin que tengamos que decidirlo. El cuerpo responde y esas respuestas pueden dejar señales que es posible registrar.
En una entrevista realizada por los periodistas de ATTUÁ para ATTUÁ Podcast, Sonia Contreras, Yina Cabarcas y Eder Quiñones hablaron como invitados especiales sobre estas respuestas del cuerpo y su relación con las emociones.
Sonia Contreras lo explicó con situaciones que todos podemos reconocer.
“Si estamos viendo una película de terror, sentimos que el corazón se acelera. Si estamos esperando una persona que nos interesa, sentimos que pronto las manos sudan”.
Para la investigación, esas respuestas tienen un valor especial. El ritmo cardíaco, la sudoración de la piel y la actividad eléctrica del cerebro pueden registrarse con sensores. Estas señales pueden aportar información sobre la respuesta emocional de una persona.
Así, una reacción que sentimos todos los días puede convertirse en un dato que ayude a entender mejor cómo respondemos ante una emoción.
Una investigación que une distintas áreas
Para estudiar esta relación se juntaron varias áreas de conocimiento.
La psicología aporta las pruebas para estudiar la cognición social. La ingeniería biomédica aporta herramientas para registrar las señales del cerebro y del cuerpo. El procesamiento de señales y la inteligencia artificial ayudan a encontrar información útil en esos registros.
Yina Cabarcas participó en el desarrollo del software para presentar los estímulos, el sistema para adquirir las bioseñales y los algoritmos para procesarlas. Eder Quiñones compartió en la entrevista su experiencia sobre el trabajo de los estudiantes en este tipo de investigaciones.
Para Sonia Contreras, estas investigaciones también representan una oportunidad de formación. Durante la entrevista contó que este tipo de trabajos ha dado lugar a tesis y proyectos de semillero. Los estudiantes tienen contacto con datos reales y herramientas de análisis e inteligencia artificial.
Una parte de la investigación ya tiene resultados
Una parte de esta línea de trabajo llegó a una publicación científica en 2022. Yina Cabarcas, Karol Gutiérrez, Kiara Campo y Sonia Contreras publicaron Detection and Analysis of ERPs for Social Cognition Evaluation en 2022 IEEE ANDESCON, en Barranquilla, Colombia.
El estudio contó con 13 voluntarios. Los participantes vieron imágenes con contenido agradable, desagradable y neutro. El equipo registró la actividad eléctrica del cerebro para conocer cómo respondía ante cada tipo de imagen.
Los resultados mostraron diferencias según el contenido de las imágenes. Los estímulos desagradables produjeron respuestas cerebrales de mayor amplitud, mientras que los estímulos neutros presentaron respuestas con mayor latencia, es decir, tardaron más en aparecer.
Dicho de forma sencilla, el cerebro no respondió igual ante todas las imágenes. El tipo de contenido emocional tuvo relación con la respuesta cerebral registrada.
Hay una precisión importante. Este artículo estudió las respuestas cerebrales ante estímulos emocionales. No comparó estudiantes con y sin síntomas de ansiedad. Por eso, sus resultados no permiten afirmar que las diferencias encontradas sean consecuencia de la ansiedad.
Este resultado aporta una base para la investigación sobre cognición social. Muestra que las señales del cerebro pueden complementar las pruebas que usamos para estudiar cómo respondemos ante las emociones.
¿Qué aporta esta mirada?
El proyecto busca comprender mejor la relación entre ansiedad y cognición social. Para ello, propone reunir dos tipos de información. Por un lado, las respuestas de las personas en pruebas relacionadas con el reconocimiento de emociones y la Teoría de la Mente. Por otro, las señales que producen el cerebro y el cuerpo ante estímulos emocionales.
La publicación científica del equipo ya mostró que es posible registrar diferencias en la actividad cerebral ante imágenes con distinto contenido emocional. El proyecto sobre ansiedad y cognición social parte de esa experiencia para estudiar una relación más amplia.
La idea que queda es concreta. Las emociones generan respuestas en el cuerpo y en el cerebro que pueden registrarse y analizarse para entender mejor cómo reaccionamos ante distintos estímulos.
Para conocer más de esta investigación, te invitamos a escuchar el podcast y ver el video que acompañan esta nota. De igual forma, puedes revisar las palabras clave que se derivan de la revisión de literatura del proyecto para comprender mejor los términos que aparecen en este trabajo.

Ansiedad: Respuesta fisiológica ante situaciones que generan alerta o alarma y que pueden percibirse como amenazas.
Cognición social: Capacidad para percibir, procesar y comprender información social y responder de manera adecuada.
Reconocimiento de emociones: Proceso relacionado con la identificación de emociones a partir de diferentes estímulos y respuestas.
Teoría de la Mente: Capacidad para comprender que otras personas tienen pensamientos, creencias y emociones que pueden ser diferentes de las propias.
Potenciales evocados: Respuestas eléctricas del cerebro asociadas con determinados estímulos. En este proyecto se registran mediante EEG.
Computación afectiva. Término incluido entre las palabras clave del proyecto y relacionado con el análisis de las emociones mediante herramientas computacionales.
Escucha nuestro podcast
Conoce nuestra entrevista con el investigador:
Sonia Contreras
PhD. en Ingeniería Biomédica, magíster en Potencia Eléctrica e ingeniera electrónica
Miembro del IEEE, SPIE, OWSD y de la Cátedra Matilda y las mujeres en ingeniería y profesora de la UTB.
scontreras@utb.edu.co
