Una investigación doctoral analiza cómo las telenovelas latinoamericanas, ayudaron a construir una idea del amor basada en el sufrimiento, los celos y la desigualdad de género. El estudio plantea que, durante décadas, estas historias no solo entretuvieron: también educaron sentimentalmente a generaciones enteras.
Palabras clave: Telenovelas; Amor Romántico; Educación Sentimental; Género; Melodrama.
Por: Equipo periodístico ATTUÁ / Marzo, 2026

Google Gemini. (2026). Una fotografía de archivo de un televisor CRT retro mostrando la telenovela ‘KASSANDRA’, mostrando cintas VHS etiquetadas en primer plano [imagen generada por IA].
Si creciste en América Latina, seguramente recuerdas escenas clásicas de telenovela: besos apasionados, amores imposibles, celos intensos, sufrimiento eterno y un final feliz después de muchas lágrimas.
Pero ¿qué aprendimos realmente viendo esas historias?
Esa es la pregunta que guía la investigación doctoral de Mercedes Posada, tesis laureada por la Universidad Nacional de La Plata, en la que se analiza cómo las telenovelas han moldeado nuestra manera de entender el amor, las relaciones y los roles de género. El estudio plantea que estas producciones si bien entretuvieron a millones de personas, funcionaron también como escuelas de educación sentimental, enseñando muchas veces sin que lo notáramos qué significaba amar, qué se esperaba de las mujeres y cómo debían actuar los hombres dentro de una relación amorosa.
La investigación parte de una observación sencilla pero poderosa: en muchas telenovelas, el amor está asociado al dolor. Personajes femeninos que perdonan todo, hombres celosos que son mostrados como apasionados, relaciones donde el conflicto y la violencia se confunden con romanticismo. Según la autora, estas narrativas no aparecen por casualidad, forman parte de una tradición melodramática que ha dominado la televisión latinoamericana durante décadas.

Foto: Cortesía de Mercedes Posada para Revista Attuá.
El problema, explica el estudio, es que la repetición constante de estas historias puede terminar normalizando ciertos comportamientos y reforzando estereotipos de género. Uno de los hallazgos centrales es la forma en que las telenovelas representaron a las mujeres. Con frecuencia aparecen como personajes abnegados, pacientes y dispuestos a sufrir por amor. La narrativa suele premiar a la protagonista que perdona, que espera y que se mantiene fiel incluso cuando enfrenta maltrato o traición.
En contraste, la masculinidad se construye muchas veces desde la fuerza, el control o los celos, rasgos que la historia presenta como pruebas de amor. La investigación se centra en las obras de Delia Fiallo, conocida como “la madre de las telenovelas”. Sus historias marcaron generaciones y ayudaron a definir el estilo del melodrama televisivo en América Latina.
A través del análisis de varias telenovelas clásicas, el estudio muestra cómo ciertos patrones narrativos se repiten: el amor como destino, la redención del hombre agresivo y la idea de que el sufrimiento femenino es parte natural del romance. Al ver diariamente estas tramas, muchas personas aprendieron casi sin darse cuenta modelos sobre el amor, la pareja y el rol de hombres y mujeres en las relaciones. La autora llama a esto “educación sentimental”, un aprendizaje que ocurre fuera de la escuela, pero que influye profundamente en la manera en que sentimos y actuamos.

Foto: Cortesía de Mercedes Posada para Revista Attuá.
La investigación no busca que la gente deje de ver telenovelas o que no se sigan produciendo. Al contrario, reconoce su valor cultural y su impacto en la identidad latinoamericana. Lo que propone es mirarlas críticamente, entender qué mensajes transmiten y abrir la conversación sobre nuevas formas de representar el amor más libres, más igualitarias y menos ligadas al sufrimiento. Si deseas conocer más de este estudio, te invitamos a leer las palabras claves que se derivan de la revisión de literatura de la tesis de la Dra. Mercedes Posada, la cual puedes descargar completa en este enlace: https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/188877

Telenovelas: Constituyen uno de los géneros de ficción más importantes producidos en América Latina desde hace más de cincuenta años y uno de los principales productos de su industria cultural. Como exponente televisivo del melodrama, la telenovela organiza relatos centrados en sentimientos, pasiones y conflictos afectivos que articulan modelos de comportamiento y significados culturales sobre el amor, la familia y la justicia moral (Mazziotti, 2006).
Amor romántico: Es una construcción sociocultural que se consolida en Occidente a partir del siglo XIX, asociada al movimiento romántico en la literatura, la música y las artes. Este modelo cultural articula ideales de plenitud, exclusividad, sacrificio y eternidad en las relaciones amorosas, configurando expectativas afectivas que han sido ampliamente reproducidas y naturalizadas en distintos productos culturales, entre ellos las telenovelas (Herrera, 2023).
Educación sentimental: se refiere a los aprendizajes culturales, emocionales y morales a través de los cuales las personas aprenden a comprender, expresar y experimentar el amor. Estos aprendizajes se construyen socialmente mediante discursos, prácticas y representaciones culturales que orientan lo que se considera deseable, permitido o prohibido en las relaciones afectivas. En esta línea, como señala Lagarde (2001), nos educamos y educamos a otros en torno al sentido, los deberes y las expectativas del amor (pág 13).
Género: Puede entenderse como una categoría sociocultural que organiza las diferencias entre hombres y mujeres más allá del sexo biológico. Desde esta perspectiva, el género forma parte de un sistema que distingue entre lo biológico (asociado al sexo) y lo cultural (asociado a los significados, normas y expectativas sociales que se atribuyen a los cuerpos sexuados) configurando roles, jerarquías y relaciones de poder históricamente situadas. En este sentido, el género es una construcción social que se aprende y se reproduce a través de diversas instituciones y prácticas culturales. Como lo formuló Simone de Beauvoir en una de las afirmaciones más influyentes del pensamiento feminista: “No se nace mujer: llega una a serlo” (Beauvoir, 1949). Con esta expresión la autora explica que lo femenino es el resultado de procesos sociales de formación y aprendizaje.
Posteriormente, Judith Butler profundizó esta idea al señalar que el género no es una identidad fija, sino el efecto de prácticas reiteradas que producen la apariencia de una esencia estable. Para Butler, el género es performativo en tanto se constituye mediante actos, discursos y normas que se repiten en el tiempo y que regulan la inteligibilidad de los cuerpos y las identidades (Butler, 1990). Así, el género opera simultáneamente como un sistema cultural de significados y como un dispositivo social que organiza las diferencias sexuales y las relaciones de poder en la vida cotidiana.
Melodrama: En América Latina, el melodrama constituye una matriz narrativa central de la cultura popular que traduce tensiones sociales en relatos sentimentales accesibles para amplias audiencias (Barbero, 1987). Según Mazziotti (2006), el melodrama clásico se sostiene sobre la representación de pasiones intensas que entran en conflicto con un orden social adverso, estructura que ha encontrado en la telenovela su expresión televisiva más emblemática en la región.
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Conoce nuestra entrevista con el investigador:
Mercedes Posada Meola
Doctora en Comunicación
Docente del programa de Comunicación Social de la UTB
mposadam@utb.edu.co
