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Dormir mal también afecta el cerebro: lo que revela un estudio sobre mujeres colombianas

El sueño no es un lujo; es un estado fisiológico esencial que está estrechamente relacionado con procesos cerebrales, metabólicos y hormonales. Un estudio revela que casi una de cada diez mujeres colombianas posmenopáusicas tiene dificultades para dormir.

Palabras claves: Trastornos del sueño; Menopausia; Deterioro cognitivo; Salud mental.

Por: Maira Luz Carpio Herrera | Noviembre 4, 2025

La investigación publicada en 2025 en la revista Journal of Midlife Health de la editorial Wolters Kluwer – Medknow Publications, fue liderada por el ginecólogo y científico colombiano Álvaro Monterrosa-Castro, y realizada junto a los investigadores Andrea Castilla-Casalins, Mayra Colmenares-Guzmán y Peter Chedraui. El equipo llevó a cabo un estudio transversal en Colombia con el objetivo de determinar qué tan frecuentes son los problemas de sueño y si estos se asocian con alteraciones neurocognitivas, psicológicas o físicas en mujeres posmenopáusicas de entre 50 y 75 años.

El estudio mostró que las mujeres con insomnio o sueño interrumpido tenían tres veces más probabilidades de sufrir síntomas como sofocos, dolor muscular o fatiga, y el doble de riesgo de presentar dificultades cognitivas, como problemas para concentrarse o recordar cosas. Según los investigadores, los cambios hormonales de la menopausia, junto con factores conocidos como el estrés, el sedentarismo o el exceso de café, descritos en otros estudios, pueden alterar el descanso. Además, el insomnio crónico se ha relacionado en la literatura científica con procesos de envejecimiento cerebral y con un mayor riesgo de enfermedades como el Alzheimer o la depresión. 

“Dormir mal no solo genera cansancio, también puede afectar la memoria, el estado de ánimo y hasta la salud hormonal”, explica el doctor Álvaro Monterrosa-Castro. Los expertos recomiendan no normalizar los problemas de sueño. Dormir menos o mal durante meses no es algo inevitable del envejecimiento, sino una señal de alerta. “Consultar a tiempo, mantener rutinas saludables y hablar abiertamente del tema con los médicos puede mejorar la vida de muchas mujeres”, concluye Monterrosa-Castro.

Una forma sencilla de entender el impacto del sueño es pensar en el cerebro como un ordenador que ha estado encendido todo el día, acumulando archivos temporales y “basura digital”. El sueño es ese reinicio nocturno que limpia los residuos cerebrales, como la proteína beta-amiloide, y permite que la mente recupere su equilibrio. Si no duermes bien, es como si ese ordenador nunca se apagara: empieza a fallar en sus funciones básicas como la memoria y el procesamiento de información, y se sobrecalienta, provocando síntomas físicos y mentales más intensos.

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